El sector de la construcción donde se engloban las desimplantaciones y demoliciones, sigue teniendo un peso específico importante dentro de la economía española, aún después de la crisis económica que lo azotó con especial crudeza. No en vano, todavía hoy representa un 6,5% de nuestro PIB. En cuanto al consumo y generación de residuos su impacto se calcula en un 40%.

Por este motivo, la guía “Estrategia Española de Economía Circular, España Circular 2030, considera al sector de la construcción como uno de los prioritarios a la hora de adoptar un enfoque más circular.

En Europa, según datos de 2016 de la Comisión Europea, los residuos de construcción y demolición representan entre un 25 y un 30% del total de residuos de la Unión (374 millones de Tm), con un amplio margen de mejora. De acuerdo con un informe publicado este mismo año por parte de la Agencia Europea del Medio Ambiente, los enfoques circulares son clave para aumentar la calidad y la cantidad de reciclaje y reutilización de materiales de construcción y demolición.

Según el informe, a cargo de la citada agencia, “Residuos de construcción y demolición: desafíos y oportunidades en una economía circular, residuos como la chatarra, el cemento usado o productos de la madera, constituyen hoy en día el mayor flujo de residuos en la UE. Aplicado al sector de la construcción, hay un enorme potencial en la prevención de la generación de residuos y el aumento de la cantidad y sobre todo calidad del reciclaje de los residuos producidos en las obras, a la vez que se minimiza la producción de residuos peligrosos.

En este sentido, la Directiva 2008/98/CE marco de residuos ya pretendió avanzar en la valorización de los residuos de construcción y demolición, mediante el establecimiento de un objetivo de valorización del 70 % para el año 2020. Si bien, en 2016, una mayoría de países ya superaron el objetivo planteado, un examen más en profundidad de las prácticas de gestión de residuos a nivel nacional muestra que ese objetivo se alcanza en gran medida gracias a operaciones con un aporte de valor limitado.

Retos y barreras en el camino hacia una economía circular: demoliciones circulares

Para el sector de la demolición el hecho de apostar por la economía circular supone un cambio de paradigma y la adopción de un esquema conceptual muy diferente al acostumbrado. Este cambio profundo debe afrontarse de manera ambiciosa, generando un nuevo marco estratégico empujado por los actores principales en el proceso como son las grandes empresas y las administraciones públicas.

El esfuerzo necesario para encarar este reto tiene implicaciones que van desde una sensibilización a una capacitación y formación de los profesionales presentes y futuros.

El concepto de economía circular y sus principios fundacionales se han erigido como la mejor opción para un sistema económico sostenible. Además, la rápida transformación tecnológica y la creciente conciencia sobre el medio ambiente han ayudado a acelerar su adopción. Instituciones en cualquier nivel – regional, nacional y local – tienen a la economía circular como un tema clave en su agenda. Al mismo tiempo, las empresas en muchos sectores de la industria están evaluando los beneficios potenciales proporcionados por un enfoque circular para sus negocios.

Dos objetivos clave definen la desimplantación circular

  • Reducir el impacto medioambiental en cualquier etapa del ciclo de vida de un activo.
  • Retener el máximo valor de un activo.

Estos principios deben aplicarse a cualquier escala, desde una instalación y sus infraestructuras hasta edificios, componentes y materiales. A corto plazo, la economía circular aplicada al desmantelamiento de instalaciones industriales proporciona beneficios sociales, económicos y ambientales a las comunidades locales y sus alrededores.

El objetivo general de la propuesta es demostrar que un nuevo paradigma es posible al evaluar cómo la reutilización y recuperación de materiales e infraestructuras de equipos y estructuras existentes tienen una potencial mayor rentabilidad económica en las fases clave de instalaciones existentes tanto para su cierre como para su renovación o cambio de uso.

Se han identificado las mejores prácticas de intervención para tres pilares principales de un enfoque circular, que son:

  • Implicaciones técnicas: se refieren tanto a las posibles implicaciones asociadas con la gestión de residuos como a los escenarios alternativos con respecto a las opciones tradicionales de eliminación de residuos.
  • Implicaciones financieras: evalúan los beneficios financieros al aplicar los principios de la economía circular en oposición a los procesos tradicionales de desmantelamiento;
  • Implicaciones medioambientales: se refieren a la evaluación del impacto de las operaciones de desmantelamiento con respecto a las emisiones medioambientales, así como al consumo de recursos primarios.

Desimplantación circular vs desimplantación lineal

Hasta la fecha, el enfoque del desmantelamiento ha seguido principalmente un modelo lineal. Por lo tanto, los activos que se retirarán de servicio se consideran principalmente como un agregado de materiales de desecho y el objetivo principal para las compañías es minimizar los costes asociados con las actividades de desmantelamiento.

El enfoque tradicional implica uno de los siguientes dos escenarios:

  • Cierre de la planta y mantenerla inactiva, cumpliendo así las mínimas intervenciones ambientales y de mantenimiento según lo exige la ley. Esto podría implicar mantener el activo en esta condición durante un tiempo indefinido
  • Desmantelar la planta, tratar todos los materiales y componentes como residuos y desmantelar el sitio sin un enfoque específico en los impactos ambientales o sociales, ni en preservar el valor del activo o sus componentes.

Estos dos enfoques, aunque diferentes en los impactos generados, muestran la misma aproximación lineal. En ambos casos, los activos existentes se consideran residuos.

Si bien estos enfoques parecen a primera vista ser rentables, menos controvertidos y adaptados a las propias organizaciones de las compañías, en cambio representan una gran pérdida de valor en varios niveles y ambos aumentan la responsabilidad potencial de los propietarios. Por el contrario, los activos existentes pueden aportar un gran valor que puede explotarse mediante la aplicación de enfoques basados ​​en la economía circular.

Las fases principales en un modelo tradicional son

1.Evaluación y estudio de viabilidad: en esta etapa, la compañía propietaria realiza una evaluación a alto nivel de la planta desde el punto de vista técnico y algunos estudios preliminares para definir las etapas del desmantelamiento. Estas evaluaciones generalmente incluyen la identificación de posibles oportunidades internas para reutilizar maquinaria, repuestos o elementos a recuperar.

2.Licitación: se identifican los principales requisitos de licitación para las actividades de demolición. La fase de licitación tiene como objetivo seleccionar una empresa a cargo de las actividades de demolición y eliminación de residuos tanto para su tratamiento como para valorización;

3.Desmontaje y demolición: los componentes seleccionados para la reutilización interna se desmontan y luego se transportan a la nueva ubicación, mientras que los componentes y materiales restantes se demuelen y luego se eliminan a través del vertedero o se reciclan como materias primas secundarias;

4.Remediación de suelos: si es necesario, se llevan a cabo catas y estudios de remediación de tierras. Dependiendo del uso futuro del sitio, se llevan a cabo actividades de remediación específicas.

En una desimplantación circular se incluyen una serie de etapas críticas para poder ejecutar el proyecto desde una perspectiva de recuperación de valor.

  • Auditoría previa de activos, equipos y residuos. Esta auditoría previa que además es requisito para la correcta gestión de los residuos según la a Directiva marco sobre los residuos (Directiva 2008/98/CE) identifica los activos principales de la planta e infraestructuras y se determina el destino final de cada uno de ellos y sus posibles usos o tratamiento: reutilización interna, venta en mercados secundarios como útil, reacondicionado, transformación en materia prima, reciclado o vertido. Esta auditoría sirve como guía fundamental a la hora de preparar la licitación y es utilizada durante todo el proceso de desimplantación, incluyendo el seguimiento de cada activo y su destino final.

En este proceso debe realizarse una evaluación de las opciones de recuperación viables para materiales (incluidos la reutilización y el posible valor de reutilización, el reciclaje dentro y fuera de las instalaciones con el correspondiente ahorro de costes y la recuperación de energía).

El inventario se basa generalmente en la evaluación de los activos que resulta del estudio teórico o el estudio de campo realizados por nuestro equipo de expertos.

Llevar a cabo una auditoría previa de activos y residuos presenta una serie de ventajas, tanto económicas como medioambientales, que aportan un importante valor añadido al conjunto del proyecto:

  • Constituyen el primer paso hacia la reutilización, reempleo y el reciclaje.
  • Fomentan la competencia leal entre contratistas ya que dotan de información unificada de los activos y cantidades de residuos a gestionar
  • Aumentan la sensibilización y facilitan los procesos de trazabilidad.

De la mano de esto, el borrador del nuevo anteproyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados señala la necesidad, a partir del 1 de enero de 2022, de clasificar los residuos en al menos las siguientes fracciones: madera, fracciones de minerales (hormigón, ladrillos, azulejos, cerámica y piedra), metales, vidrio, plástico y yeso. Igualmente se indica que “la demolición se llevará a cabo preferiblemente de forma selectiva, garantizando la retirada selectiva de las fracciones de materiales indicadas en el apartado anterior”. Reglamentariamente, se determinarán los casos y el calendario en los que será obligatorio llevar a cabo una demolición selectiva.

La auditoría debe ser el paso previo indispensable que permita separaciones en origen, de la mano de demoliciones selectivas y a partir de ahí definir los materiales que puedan ser reutilizados, los que puedan reciclarse o aquellos que se deban eliminar, mediante valorización energética o en último caso su traslado a vertedero. Además, uno de los aspectos fundamentales es la separación de los residuos peligrosos y en general de todos aquellos que impiden el reciclaje.

Centro de recuperación de valor

Durante la demolición o desimplantacion de instalaciones industriales se generan varios tipos de activos valorizables que pueden ser valorizados evitando la generación de residuos que principalmente son gestionados actualmente como valorización mediante el reciclado. Todos estos activos pueden ser gestionados más eficientemente a través del centro de recuperación de valor

Materiales: que pueden ser reutilizados como materia prima en distintas industrias pasando por un tratamiento en el propio centro de recuperación de valor o siendo segregados de forma correcta para una valorización posterior. Todos estos activos al ser vendidos no son gestionados como residuo sino como materia prima al perder la condición de residuo mediante su tratamiento in situ. Dentro de esta categoría se incluyen:

  • Cableado que se procesa mediante una planta de tratamiento que se detalla más adelante o es vendido en tramos para empalmes o servicio de mantenimiento en otras instalaciones
  • Estructuras metálicas que pueden ser reutilizadas para otros usos tras ser recertificadas.
  • Madera que es convertida en pelets o subproductos para distintos tipos de industrias
  • Tuberías y canalizaciones que estén en buen estado de conservación y que pueden ser utilizadas en otros sectores y usos tanto si pasan por procesos de recertificación o no.

Componentes: partes de un sistema que pueden reutilizarse en la misma industria o en otras sin un reprocesamiento significativo. Un equipo completo puede no tener utilidad en el mercado pero distintos componentes que lo forman, al ser segregados sí.

Equipos completos: Activos que son puestos a disposición de los mercados secundarios sin sufrir ningún tipo de modificación.

Residuos valorizables: En los procesos de demolición de grandes instalaciones y en los procesos de desmantelamientos parciales en planta, se genera una cantidad muy importante de diferentes aleaciones metálicas que pueden ser tratadas in situ; realizando la segregación, acondicionamiento y consolidación del material. Los residuos valorizables son segregados durante la demolición a zonas específicas de tratamiento, segregación y acondicionado de los residuos para su venta por subasta en mercados internacionales.

Somos la única empresa de valorización que incluye estas actividades dentro de los proyectos. En proyectos con gran volumen de residuos generados, como es el caso, las ventas se realizan en mercados internacionales donde los rendimientos, según la situación del mercado de las materias primas, superan las ventas locales en un 30%, además de reducir el impacto en la huella ambiental evitando transportes y dobles manipulaciones intermedias, así como eliminar una variable desconocida en el proceso de licitación de la demolición; lo que se conoce como “caja negra”. Surus realiza todas las actividades de valorización de los activos en plantas en desuso en coordinación con la empresa licitadora de la demolición.

Siguiendo el principio de la jerarquía de residuos como uno de los elementos clave de la política medioambiental comunitaria para garantizar una gestión ambientalmente racional de los residuos.

Este principio establece que, para conseguir el mejor resultado ambiental global, se seguirá el siguiente orden de prioridad en las opciones de gestión de residuos:

Tipo de activo CRV Posición jerárquica residuos Descripción
Materiales Prevención Conjunto de medidas adoptadas en la fase de de consumo de una sustancia, material o producto, para reducir, mediante la reutilización de los productos o el alargamiento de la vida útil de los productos, los impactos adversos sobre el medio ambiente y la salud humana de los residuos generados, incluyendo el ahorro en el uso de materiales o energía.

 

Componentes Prevencion/Reutilizacion Cualquier operación mediante la cual productos o componentes de productos que no sean residuos se utilizan de nuevo con la misma finalidad para la que fueron concebidos.

 

 

Equipos completos Prevención
Residuos valorizables Reutilización/Valorización Cualquier operación cuyo resultado principal sea que el residuo sirva a una finalidad útil al sustituir a otros materiales, que de otro modo se habrían utilizado para cumplir una función particular o que el residuo sea preparado para cumplir esa función en la instalación o en la economía en general.

Las actuaciones de valorización son independientes de las de demolición o desmontaje, aunque deben estar coordinadas y relacionadas. Cuando SURUS no gestiona los trabajos de desimplantación se integra con los trabajos de demolición realizando la coordinación de la gestión del material por cada familia anterior, su auditoría y valorización desde los emplazamientos dedicados.


SURUS fue creada en el año 2010 para dar respuesta a una necesidad existente en el mercado nacional en cuanto a la venta especializada de activos en el mercado secundario maximizando el valor de venta. Acompañamos a quienes nos rodean en la transición de modelos de negocio lineales a modelos más circulares y sostenibles. Somos líderes en el diseño de campañas de comunicación y marketing dirigidas a maximizar el valor económico, social y medioambiental y así ofrecer los mejores resultados. 

Para conocer más sobre nuestras capacidades en los procesos de desimplantaciones circulares, te invitamos a visitar nuestras soluciones específicas.

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