Por el bien de las generaciones venideras que habiten el mundo en un futuro próximo, el mundo tiene que evolucionar hacia la sostenibilidad, como se han podido ver en numerosos estudios. Otros tantos, afirman que dicho cambio es imposible que se haga realidad sin la colaboración entre gobiernos, empresas y entidades financieras; que son los tres importantes motores que la sociedad necesita para dicho cambio. Conociendo los actores implicados, la pregunta que cabría hacerse es ¿quién va a liderar el cambio?

Aunque la mayoría de los lectores ya se hayan respondido a esa pregunta, no está de más conocer a fondo las particularidades de cada impulsor. En primer lugar, las empresas tienen la capacidad de adaptarse a velocidades vertiginosas a este tipo de cambios y, por su propia supervivencia deben de alinearse al máximo con el nuevo paradigma. En segundo lugar, los inversores han de ser dirigidos hacia las actividades que sustenten el futuro, pero para ello se necesita una guía. Y finalmente, los gobiernos que, desafortunadamente no son los mecanismos que más confianza generan para liderar nada. Por lo tanto, tal como usted había deducido, son las empresas quienes deben liderar el cambio.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible que marca Naciones Unidas permiten a las empresas elegir la dirección que lleven sus estrategias en materia de sostenibilidad. En este sentido el campo de actuación es muy extenso, y muchas veces se echa de menos tener un baremo sobre el cual conocer si el desempeño de estas empresas es más o menos sostenible. Estamos acostumbrados a ver numerosos eslóganes de compañías apelando al compromiso que tienen con el medio ambiente o las personas ¿Pero es acaso eso un factor determinante para la elección de un proveedor? ¿Deberíamos plantearnos una herramienta universal sobre la cual evaluar cómo contribuye la empresa en cuestión a la sostenibilidad?

los indicadores más medidos

Por suerte existen diversas metodologías certificadas que nos permiten conocer el grado con el que las activades de una empresa evitan los impactos en el medioambiente y la sociedad. Aunque no todas las empresas sean iguales, sí que pueden competir empresas que ofrezcan el mismo servicio por evaluar y reducir sus impactos si los generan.

A día de hoy en análisis de huella de carbono está ampliamente implantado en las PYMES y grandes empresas en España gracias a herramientas gratuitas que el propio MITECO ofrece. Este indicador ambiental ya forma parte de la toma de decisiones de muchas empresas, pero solo es el principio. Otros indicadores ambientales también reconocidos son la huella hídrica o la demanda energética acumulada.

Sin embargo, es fundamental recalcar que el efecto de una empresa en el medio ambiente tiene muchos más impactos que pueden ser medidos. Y no solo negativos, sino que también positivos. La reducción de la generación de residuos, las toneladas de material cuya extracción en las fuentes naturales se evita o la cantidad invertida en proyectos de reforestación son solo unos de los ejemplos que una empresa puede reportar en sus memorias no financieras y que pueden utilizarse como indicadores críticos para la adjudicación de proyectos. Algunas instituciones ya están implementando estudios y herramientas que permiten conocer el grado de circularidad de sus actividades analizando la cantidad de materiales y demanda energética asociados a los procesos productivos. El WBCSD , Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, ha desarrollado una herramienta que permite monitorear estos aspectos y hacer un seguimiento exhaustivo.

Otros indicadores más olvidados

En este sentido, otros indicadores que pueden pasarse por alto son los que están relacionados con el impacto social. El desarrollo de actividad económica asociada a gastos complementarios en las zonas donde as empresas desarrollan su ejercicio es un ejemplo de estos indicadores. Así mismo, el hecho de que comercios locales y otras PYMES hagan uso del bien o servicio que proporciona una compañía es un factor fundamental en el desempaño sostenible de la empresa.

Poder medir estos impactos no solo proporciona una imagen real de como la empresa contribuye a los ODS, sino que también proporciona información muy útil para ejecutar proyectos y crear nuevas oportunidades de colaboración.

Algo recalcable de todo esto es que la mayoría de estas empresas ya miden datos de los que se puede extraer esta información. Observando lo que rodea a la actividad de la empresa y analizando la información recabada se pueden establecer muchos KPIs que permita a la empresa trazar una estrategia y, año tras año mejorar sobre estos impactos y avanzar hacia un futuro necesariamente sostenible.


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